sábado, 11 de febrero de 2012

Seiscientos


 Donde roncos estertores
socavan tu vientre y el mío
anida el carnívoro cuchillo
que avienta el retén del frío

Contengo la hacienda
que hoy ya no derrama
gota a gota,
ni gramo a la grama
el onírico devanar
de mi sien al volar

No tengo sátiras que deshilen
los reproches de pares de tres,
no cambio unicornios por narvales
ni ayer por antes de ayer

Desdigo con antelación
lo que me quede por decir,
que ya no barrunto lacerar
ni desmembrar tu latir

Le nacen brazos a miles
al sueño, mantas al viento
arrojaré algún día
y al matarlas mataré
el temprano codear
del diábolo día

Hoy a poco me saben las palabras
si no sirven para abatir
muros que más de 600 días
tardamos en construir

1 comentario:

  1. Voy ya por la tercera lectura, ésta más tranquila y calmada por el fin de exámenes, y aún me falta para llegar a captarlo del todo; es decir, a disfrutarlo del todo. Quería llegar a hacerlo antes de comentar, pero elijo comentártelo ahora para decirte que poesía que lea una vez y nada me falte por saber de ella, poesía que deshecho.

    No ha pasado con la tuya. Repito; mañana lo leeré por cuarta vez. Preciosa. Enhorabuena.

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