Oponerse
a la inmigración es simplemente antinatural. Poner muros y vallas con pinchos
para que quién se atreva a saltarlos se raje la carne es inmoral. Afirmar que
esos pinchos velan por nuestra seguridad es tomarnos por ingenuos. Equiparar inmigrantes con asaltantes de viviendas para justificar la colocación de
las concertinas es de ser una mierda de persona ignorante, o sea, una mierda
del Opus Dei.
Mención
especial merecen esos Agentes del Orden cuyo trabajo consiste es pegar tiros disuasorios
para evitar que unas personas, que en su mayoría apenas saben nadar, se
acerquen a tierra. Comprendo que para ingresar en esos mal llamados cuerpos de
seguridad se hagan pruebas psicotécnicas para seleccionar a los candidatos más
dóciles y descerebrados, para posteriormente amaestrarlos cual perro que acata una serie de reglas sin cuestionarse su lógica y moralidad. Pero lo que
no puedo comprender es que un ser humano vea a otro ser humano ahogarse y su
reacción inmediata no sea la de tratar de ayudarlo, sino pegar tiros
disuasorios. He visto a perros nadar para salvar otros perros. Incluso a
humanos.
En
muchas ocasiones, los mismos que se erigen en adalides de la vida y emplean
todo tipo de argumentos vacíos y estúpidos para defender la vida de un puñado
de células, emplean otros argumentos, igual de vacíos y estúpidos, para
disfrazar su racismo e incultura de protección ciudadana, sois una montón de
mierda y en muchos casos casualmente, también montones de mierda del Opus Dei.
La
inmigración existe desde antes de que alguien se inventara a Dios, palurdos, y
por mucho que os pese va a seguir existiendo hasta después de la muerte de la
invención de Dios. Las personas, como los animales, migran a los lugares en los
que abunda el alimento, y por muchas concertinas que pongáis lo único que vais
a lograr es rajar a unos pocos pobres diablos, heridas que pesarán en vuestras
conciencias, si es que tenéis de eso.
Y
es que el capitalismo y la globalización son un invento precioso. Me emociona
ver cómo se autorregulan los mercados, ellos solitos, no quepo en mí de gozo al
comprobar cómo las empresas de acá puedan ir allá a fabricar productos en
condiciones esclavistas para traerlos aquí y que nosotros, los pudientes semi-esclavos,
podamos permitirnos comprar cada dos semanas un nuevo modelito con el que
fardar delante de otros semi-esclavos mientras el viejo de Zara esnifa caviar
en Costa Rica.
Sin
embargo está muy feo que los esclavos de allá quieran venir acá a ver cómo han
quedado los modelitos que sus hijas de 6 años han tejido en una nave industrial
en mitad de Burundi. Eso es algo que, nosotros los países desarrollados, no
estamos preparados para ver. Está muy feo ver a un Mamadú o a un Mojamé de la
vida paseando por nuestras calles, creyéndose igual a nosotros, queriendo comer
todos los días. ¿Pero qué se han creído? ¡Que aquí no hay trabajo para todos! Cada
uno tiene su misión en el mundo, mala suerte si la vuestra es ser pobres. Id a
dar por culo a otro lado. Los de aquí acá y los de allí allá. Es ley de vida. ¡Qué
estupenda mentalidad tengo!
Pero
lo que actualmente vemos no es más que las consecuencias de siglos de
colonialismo, espolio y opresión, los cuales continúan hoy en día ¿Pero cómo
puede ser la gente tan zoquete de no darse cuenta? ¿Nadie se pregunta por qué hubo y hay tantas guerras en África? ¿De dónde sacan las armas? ¿Por qué hay
dictadores buenos y dictadores malos? ¿Por qué el caza elefantes se reúne con
supuestos presidentes de gobiernos africanos que con el paso de los años
resultan ser dictadores? ¿Se han convertido de pronto? ¿Lo fueron siempre? ¿Y
si metemos a nuestros políticos traidores en un cayuco y los mandamos a Somalia?
Pobres somalíes.
Y
es que; ¡Qué me gusta a mí la anarquía! Pero cuidado, esas ideas son de extrema
izquierda ¿Extrema izquierda? ¿Eso qué es? Porque si la izquierda es progresismo,
es decir, avance social, ¿ser de extrema izquierda qué significa? ¿Querer
extremos avances sociales?
Hace
ochenta años la Segunda República fue tachada de extrema izquierda al implantar
extremos avances en la sociedad, tales como el voto femenino, la reducción de inútiles
mandos militares y por sacar las sucias sotanas de las escuelas. También eran
extremadamente progresistas los que pedían igual trato para negros y blancos en
EEUU o Sudáfrica. Todos de extrema izquierda. Igual que los que ahora protestan
contra el capitalismo o piden leyes abortivas menos estrictas. Ya veremos
dentro de unos años. Otros que también fueron tachados de extrema izquierda
fueron los hippies de los sesenta, esos que pedían paz.
La
Paz, eso a lo que le han hecho hasta un día internacional. Incluso lo enseñan
en las escuelas. Enseñan a los niños a que intenten lograr un mundo en paz, un
mundo sin guerras ni abusos. ¿No es eso una utopía? ¿A quién no le gustaría
vivir en un mundo en paz? Pero es imposible, demasiados intereses contrapuestos
entre países para no tener la tentación de tirar una bombita. O de invadir un
país. Sin embargo queda precioso enseñarles a los niños que lo ideal sería un
mundo en paz.
Y digo yo, ¿Por qué no hay un día internacional de la Anarquía? Es otra utopía, igual de imposible que la paz e incluso más bonita. Es más, creo que la Paz sería consecuencia directa de la Anarquía ¿A quién no le gustaría vivir en un mundo sin políticos? En un mundo en el que no existieran esos intereses opuestos entre países. En el que las únicas leyes fueran los Derechos Humanos. Una globalización, pero de verdad. Las mismas normas para todos. Tú puedes ir allá, pero él también puede venir acá, jugando, eso sí, todos con las mismas reglas. Así sí que se autorregularían solitos los mercados.
Y digo yo, ¿Por qué no hay un día internacional de la Anarquía? Es otra utopía, igual de imposible que la paz e incluso más bonita. Es más, creo que la Paz sería consecuencia directa de la Anarquía ¿A quién no le gustaría vivir en un mundo sin políticos? En un mundo en el que no existieran esos intereses opuestos entre países. En el que las únicas leyes fueran los Derechos Humanos. Una globalización, pero de verdad. Las mismas normas para todos. Tú puedes ir allá, pero él también puede venir acá, jugando, eso sí, todos con las mismas reglas. Así sí que se autorregularían solitos los mercados.
Hace
unas décadas parecía imposible que un niño hablara de Derechos Humanos, de
Derechos de Animales o de Paz Mundial, sin embargo, esos conceptos, como
el resto de conceptos que inicialmente fueron tachados de extrema izquierda,
poco a poco, a pesar de la resistencia de los conservadores, van calando a
través de la educación en la Sociedad. Estoy seguro que dentro de algún tiempo,
temas como el aborto, la inmigración o incluso la Anarquía
empezarán y terminarán calando también. Sólo es cuestión de tiempo. Mucho. Y
paciencia. Y esperar que poco a poco vayan muriéndose los conservadores.